Particularidades del cultivo del pistacho

Particularidades del cultivo del pistacho

 PARTICULARIDADES DEL CULTIVO

La tendencia del endocarpo a la dehiscencia apical es un carácter genético, pero está extrínsecamente muy influenciado por los factores culturales y climáticos; es decir, todos los factores que facilitan el desarrollo de la semilla (labores, abonado, riego, clima) contribuyen a hacer dehiscentes las valvas del endocarpo. Los frutos que presentan una dehiscencia apical son más apreciados comercialmente porque son más fáciles de descascarar, aunque de unos años a esta parte el descascarado cada vez más se realiza con máquinas.

8.1. Plantación

Antes de proceder a la plantación es conveniente realizar una cuidadosa sistematización y un profundo laboreo del terreno.
El trasplante debe realizarse en invierno en el periodo de reposo vegetativo.
Se emplean diversos marcos en función del patrón utilizado y, dentro de éstos, según el vigor de la variedad y según la recolección sea manual o mecánica. Los más comunes son: 5 x 5, 6 x 5 y 7 x 5 metros.

8.2. Fertilización

El crecimiento de los pistachos es lento, por lo que no requieren grandes aportes de nitrógeno. En primavera, un abono completo con un equilibrio NPK de 10-10-10 puede resultar apropiado, salvo una mayor aportación de nitrógeno antes del periodo de mayor actividad de la planta, en la fase comprendida entre la floración, cuajado y engrosamiento del fruto y cuando en el terreno haya suficiente grado de humedad.
Como fuente de fósforo se utilizan los superfosfatos, debido a la reacción básica del suelo en los que preferentemente se implanta este cultivo. El nitrógeno se puede aportar como sulfato de amonio o nitrato potásico, limitando su aplicación en el caso de regadío.
Una fertilización aproximada en secano y en función de la cosecha (para 1500 kg/ha de pistacho en cáscara) sería:

  • 100 kg/ha de N.
  • 65 kg/ha de P2O5.
  • 40 kg/ha de K2O.

En zonas áridas y especialmente rocosas, donde resulta difícil aplicar el abonado, se recomienda el uso de abonado foliar.

8.3. Riego

Los pistachos toleran una fuerte sequía, ya que es considerada una planta freatófica; pero prefieren riegos abundantes y distanciados.
Actualmente los mejores rendimientos se obtienen mediante riego localizado, que desde hace varios años se viene realizando en algunas fincas.

8.4. Poda

El pistachero tiene un crecimiento con una acusada dominancia apical, por ello las podas resultan indispensables, constituyendo la operación más delicada del cultivo.
Las operaciones de poda comienzan el primer año del injerto, en otoño-invierno, descabezando el tallo a una altura conveniente con el fin de estimular el desarrollo armónico de las ramas principales sobre las que deberán insertarse las secundarias y terciarias. Se deberá impedir la excesiva dicotomía y procurar que todas las ramas están bien iluminadas y aireadas.

La poda de formación suele ser importante para los productores que llevan a cabo la recolección de forma mecanizada.
Normalmente se deja un eje central y 4-5 ramificaciones principales.
Después de la formación, la poda se reduce a la eliminación de las ramas que estorban, ya que una poda severa reduce el rendimiento y teniendo presente que la fructificación se produce sobre madera de dos años.
En ocasiones, resulta beneficioso someter a las plantas a una poda extraordinaria de saneamiento y rejuvenecimiento mediante la eliminación de partes envejecidas y dañadas por plagas.

8.5. Malas hierbas

El control de malas hierbas se realiza mediante laboreos en primavera y en verano, pues algunas materias activas empleadas en el control químico resultan perjudiciales para el pistachero.
Sin embargo resulta eficaz en el control de malas hierbas el empleo de herbicidas en las hileras de árboles y laboreo en las calles, siendo las materias activas recomendadas: Diquat 20%, presentado como concentrado soluble a una dosis de 1.5-4 l/ha y Diquat 8% + Paraquat 12% (dicloruro), presentado como concentrado soluble a una dosis de 1.5-3 l/ha.

8.6. Labores

Durante los tres primeros años es aconsejable efectuar labores manteniendo el suelo suelto y hasta una distancia de 80 cm del tronco y totalmente libre de malas hierbas.
Una vez al año se deberán efectuar labores profundas para facilitar la penetración de las lluvias; además durante este tiempo se aprovechará para reemplazar los árboles que no han arraigado y aquellos que sean muy débiles.

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